Odio los martes. Yo sé, debería odiar los lunes, pero no, yo odio los martes. Todo es por una razón muy sencilla: 7am a 9pm.Sí. Madrugo el lunes a clase y el martes también, pero sigo hasta las nueve de la noche. Normalmente soy buena para tener un dia muy largo y sobrevivirlo, pero los martes este semestre son una porquería porque sólo tengo dos mini-huecos. Uno para almorzar de 12 a 2 y otro para descansar una hora en la tarde. Eso significa estar en la universidad todo el día, chuparse las clases de 3 horas, tener una monitoría, y después finalizar con un seminario electivo que no elegí a voluntad propia.
Para mi, todos mis martes son 13. #terribletuesday.
Afortunadamente, el miércoles tengo la tarde libre y no madrugo tanto como los dos días previos.
Tal vez lo único que me gusta es que al madrugar tanto, puedo hablar con @Andyundo todas las mañanas, y eso me anima e impulsa hacia la masacre del martes.
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Olvídenlo, lo que más odio de mis martes no es la carga académica insoportable de 12 horas. Lo que detesto con mi alma es lidiar, durante la monitoría, con los estudiantes de segundo semestre que hacen un noticiero. Son insoportables, ruidosos, descuidados, repetitivos y llenos de vida. Yo sólo quiero que se acabe el martes.